A raiz de una de esas campañas que animan a conocer la realidad de los niños que tienen que permanecer hospitalizados por temporadas largas, nos planteamos hablar de ello a los niños y las niñas de nuestro colegio.
Esta idea que surgió de una conversación entre maestras de dos localidades distintas, acabó implicando a toda la comunidad educativa de tres localidades.
Niños, maestros y familias comunicados.
A mediados de abril tuvo lugar una videoconferencia con Aure, una maestra hospitalaria de Málaga que nos contó en qué consistía su trabajo, y con Nico, un niño que lleva dos meses sin ir al colegio porque le han puesto un halo y tendrá que estar así hasta que le operen, posiblemente en el mes de junio.
Después todos los niños y niñas del CRA hicieron tantos y tantos mensajes que no cabían en un sobre. Mandamos un paquete al hospital materno infantil de Málaga, otro a Nico en Mataró, otro a Iván en Málaga y otro para Inma.
Estos tres puntos de España se han conectado en el proyecto. Mira el vídeo:
Pocos días después recibieron nuestros mensajes y nosotros recibimos un mensaje muy especial. Spiderman, el mismísimo Spiderman, nos daba las gracias por participar en este proyecto. No podíamos creerlo. Aquí podéis verlo vosotros también:
Para resumir el proyecto, os mostramos este vídeo tan emotivo con un montón de dibujos, cartas y preciosos mensajes entre niños y niñas de Puente de Domingo Flórez, Málaga y Mataró.
Hace un año nos confinaron. Hace un año, 24 horas de un día nos cundían como 36. Nos daba igual que fuera sábado o martes.
Recuerdo aquellos primeros momentos de incertidumbre. Desconocíamos cuánto durarían esos 15 días anunciados del estado de alarma. Al principio estábamos todos más perdidos que un pulpo en un garaje. No sabíamos cómo conectar con los niños, y si nos conectábamos, no sabíamos qué decirles...
Cada uno lo vivió de una manera, los tutores, los especialistas, los que trabajamos en pueblos, los que trabajan en centros grandes, los que vivimos en la zona rural...
Las que además éramos madres, otra película aparte.
Empezamos, mi compañera la especialista de AL y yo, a contactar con los alumnos y alumnas. Que no tenían las credenciales para entrar en Teams y no sabían ni qué era eso del Teams, que no tenían ordenador, que el móvil no dejaba instalarlo y que lo poco que había era para compartir en algunos de los casos. Guiadas por dos compañeros que nos dijeron los atajos que habían tomado para habilitar a los niños mientras llegaban, y no, las instrucciones para hacerlo como la Junta mandaba, mano a mano con las madres y padres, con las hermanas mayores... el sábado por la tarde lo teníamos.
Al mismo tiempo, una amiga me enseñaba cómo usar Teams, cómo tener mil pantallas para compaginar el libro digital, la pizarra en la que trabajábamos, el chat con los alumnos..., y luego yo se lo explicaba a otra amiga, y a otra... para luego llevarlo a la práctica con los alumnos. A las dos de la mañana, nos conectábamos, hablando bajito, como si estuviéramos haciendo algo ilegal para probar lo que al día siguiente haríamos en clase.
Los alumnos respondieron más que bien y mejor que mejor. Era consciente desde el primer momento que buscaban el contacto y que se alegraban de tener clase. No faltaron nunca. Solo un alumno, por un problema familiar (y me pidió recuperar la clase) faltó una hora y otra alumna por problemas de conexión y dispositivos no pudo conectarse con la plataforma, y lo suplimos como pudimos, dando clase por whatsapp.
Cuando vuelvo a esos días, recuerdo un "trabajar de continuo". Tutorías mientras sacaba a pasear al perro o mientras hacía la comida. Solucionar problemas a cualquier hora y en cualquier habitación de la casa. Seguir la evolución de la operación de la mascota de un alumno o ser el público de un concierto de ukelele improvisado. Enseñarles por el balcón cómo era mi pueblo o si llovía. Dar clase a una alumna en diez ubicaciones distintas (cocina, salón, dormitorio, distintas habitaciones de la casa de la abuela, y en el coche) o dar clase a un alumno con su cámara apagada porque estaba comiendo un bocadillo de chorizo puesto que se había levantado con el tiempo justo para la clase y no había desayunado. Aparatos enchufados siempre porque se acababan las baterías: ordenador, tablet, móvil...
Si me dicen que el aula iba a ser el dormitorio de mi hijo, que daría clase a un alumno en pijama (él), que diría "un momento que pita la panadera, ahora mismo vengo", que mi hijo se sabría el nombre de cada alumno y alguna característica, que con chancletas y calcetines explicaría el volumen de una pirámide ayudada por los legos, que daría clase por whatsapp, que tuvimos que acabar una actividad mientras yo hacía un sofrito porque nos llevó más tiempo del que duraba la clase. Nunca lo hubiera imaginado, y creo que hasta habría apostado algo. La cabeza no, que la perdí hace años.
La casa llena de alumnos mientras las calles estaban vacías. Fue una aventura increíble. Y los alumnos y alumnas más increíbles aún. Espectacular. Agotador y espectacular.
El vídeo es un miniresumen, porque no hice foto todos los días y porque no debo sacar a los alumnos.
Nunca me ha gustado, ni he celebrado esta fiesta. Quizá sea porque yo no era objeto de flechas de cupido en mis tiempos mozos... Puede ser.
La cosa es que antes la celebraban los jóvenes, las parejas, los enamorados. Ahora se extiende a otros contextos y se generaliza el concepto de amor. Ya no es solo estar enamorado, sino el querer en general. Eso está bien. Pero... sigue quedando gente fuera y, algunos, lo pasan mal.
No hablo de adultos desparejados, que la mayoría estarán más a gusto que un arbusto en ese estado. Es que hay chavales de 8, de 10, de 13 años que dicen “no me quieren” cuando nadie se acuerda de ellos este día; hay niños y niñas que se ven raros porque no les apetece participar en ese juego, hay niñas a las que se les pregunta en el comedor que quién es su novio/a, hay pequeños que mienten diciendo que tienen un novio en el pueblo de sus abuelos para que les dejen en paz.
Un colegio es un micromundo. Cada niño es reflejo de lo que vive, de lo que pasa en su casa... y se ven muchos mundos.
Ayer observé como alumnos no recibían ningún mensaje de cupido (días antes cada uno va dejando, o no, mensajes en una caja para destinatarios concretos) y estaban pendientes de los que amontonaban tarjetas. También vi como se entregaban regalos a determinados profesores y a determinados alumnos, pero en quien yo me fijaba era en los que no recibían nada y miraban a los afortunados exhibir sus trofeos... y se me partía el corazón. Porque los que no reciben regalo también son los que quedan fuera cuando se hacen grupos, los que van solos en el autocar y los que no son invitados a los cumpleaños. Estos y estas se empiezan a acostumbrar a decir "me gusta ir a mi aire", "no me gusta eso de San Valentín", "no quería jugar"...
Así no.
Se estudia que "La escuela es compensadora de diferencias". O así debería ser. En un colegio no debería permitirse repartir invitaciones de cumpleaños si no están todos invitados, no deberían darse regalos a niños o a maestros si no son de toda la clase (y por supuesto simbólicos y a final de curso), no debería. Alguno dirá que hay que aprender a perder y trabajar la frustración, pero es que lo que yo veo es que siempre pierden los mismos...
Sin embargo una alumna de 1º de primaria llevaba una bolsa con corazones para todos sus compañeros y para los maestros que entraban en el aula. Para todos. No es la cuantía del regalo, ni su utilidad, es el detalle. Todos los niños tenían un corazón igual. Todos los maestros teníamos nuestro corazón.
Si entendemos "amor" como algo más abierto y más integrador, así si. Tal cual lo entienden algunos, me cago en el amor.
¿Has pensado alguna vez como tiene que ser no poder oír?
En San Pedro de Trones (C.R.A. Puente de Domingo Flórez) hacemos un taller de Lengua de Signos y hemos preparado este vídeo para mostrar nuestro trabajo.
Nosotros querríamos que en todos los colegios se enseñara Lengua de Signos. Somos Adriana, Ainara, Álvaro, Eva, Izan, Marta, Martín, Miguel, Paula, Sara y Sonia. Esperemos que os guste y que os animéis a estudiar Lengua de Signos.
A continuación os contamos los reconocimientos que hemos tenido de esta experiencia: SELECCIONADO EN EL FESTIVAL ENIMATION. El corto ha sido seleccionado en el festival Enimation (Slovenia). Puedes verlo en el programa del festival (lo encontrarás en la página 52, con el número 282):
Aunque en el festival Viva el Cine no han seleccionado nuestro corto por no tener los subtítulos en Castellano, nos han otorgado una insignia de reconocimiento, como nos comunicaron:
Consejos para el estudio. Los que tuvimos la suerte de escuchar a Javier Tirapu en Valladolid, aprendimos muchas cosas y, entre ellas, nos planteó cómo ayudar a nuestros hijos a estudiar, a nuestros alumnos, o a nosotros mismos.
A continuación, las ideas que nos explicó y que están basadas en neurociencia:
Para favorecer el aprendizaje, es necesario un cerebro bien oxigenado. Primero hay que hacer ejercicio físico y después estudiar. En la medida de lo posible sería interesante ir andando al colegio, por ejemplo.
Hacer pequeños descansos, con actividad física, durante el tiempo de trabajo. En principio cada 35 minutos, pero se pueden hacer cada más o menos tiempo, dependiendo de la edad, el sujeto y las circunstancias.
Pintar de azul cielo la pared frente a la que se estudia en el aula, habitación... ¿Por qué el azul cielo?. Diversos estudios han demostrado que observación de este color reduce los niveles de ansiedad y mejora el estado de ánimo.
Por otro lado no deja de ser muy interesante y curioso que cuando damos placebo en cápsulas de color azul cielo, los pacientes mejoran significativamente más.
No hay una respuesta a estos dos hechos, pero Javier Tirapu plantea su hipótesis: "el cerebro humano no se ha modificado en los últimos 50.000 años y hace 50.000 cuando enfermábamos y orábamos y pedíamos ayuda a los dioses, ¿a dónde mirábamos para hacerlo? Al cielo. Y el cielo es de color azul cielo, obviamente. Es puro condicionamiento clásico"
Usar ambientadores con aromas cítricos y de frutos silvestres.
Salir a la naturaleza siempre que se pueda.
Permitir movimiento para estudiar. Usar silla de escritorio con ruedas, por ejemplo, permite movimientos compensatorios.
Utilizar música para estudiar, mejor con auriculares (efecto de resonancia estocástica). Permite controlar e inhibir el resto de ruidos y estimulación del ambiente mejorando la focalización atencional.
El hipocampo es la parte del cerebro con mayor implicación en los procesos de aprendizaje y memoria. El izquierdo se relaciona con los procesos de consolidación de la información y el derecho con la evocación. Mientras se está memorizando puede estar apretando el puño derecho, lo cual aumentará la activación de las zonas izquierdas facilitando el almacenamiento y en el momento de recuperar la información cerrar el puño izquierdo, ya que se produce una mayor activación del hipocampo derecho que se encuentra más implicado en los procesos de recuperación.
Aprendizaje social. Dejar tiempo y espacio para que los niños interactúen y estudien juntos, ya que compartir con iguales ayuda al aprendizaje. Incluso el "aprendizaje ínter generacional" es fundamental.
Repasar lo estudiado antes de dormirse, ya que consolida el aprendizaje, "lección dormida, lección aprendida".
Apagar todos los aparatos que tengan pantalla 90 minutos antes de dormir.
Y, recordad que tenemos que activar los botones de la inteligencia, que son:
- la curiosidad,
- el amor por aprender, y
- la perseverancia.
A continuación os añado unos enlaces a trabajos de este autor:
Acabo de terminar estos libros. A la vista es uno, pero contiene muchos.
Por una parte la lucha de una madre que sufre por su hija con déficit de atención.
Por otra parte es una critica a la vocación docente, a la falta de vocación en muchas ocasiones y cómo esto repercute en la vida de nuestros hijos.
También al sistema sanitario. ¿quién recorta? ¿a quienes recortamos la asistencia sanitaria?
Es un libro recomendado a las madres y padres que tienen hijos con necesidades (y más concretamente a quienes sufren el déficit de atención en casa). Estos se van a sentir rápidamente identificados con la incomprensión de maestros, compañeros, padres, etc. Pero interesante también será su lectura por parte de los padres que no tienen hijos con necesidades. quizá se planteen que hay muchos niños que viven el colegio como una cuesta arriba, con una bola atada al tobillo, y a padres tirando de ellos. Muchas madres y padres dicen aquello de "a esta edad ya debería dormir solo, con estos años ya tiene que estudiar sóla..." y otros padres y madres callan y piensan "ya, pero no es así..."
También los docentes deberían leerlo. Hay muchas Celias y muchas Adelas. Muchas veces todos nos comportamos como Adela y si lo vemos desde fuera, nos podemos dar cuenta que no es la forma de educar a los niños y las niñas. Necesario planteárselo.
Desde el punto de vista de la sanidad también nos hace pensar si el recorte en las prestaciones de sanidad debería ser cómo nos venden. ¿Somos sólo un número y si esto significa un gasto, se nos quita de en medio...?
Comienza el libro Amelia Noguera con la cita del gran José Luis Sampedro, y eso es un buen comienzo.